Bienvenid@ a mi sueño.

Los sueños nunca mueren. Muren los que no son sueños, mueren los que quieren morir.

16.10.10

Mi Pesadilla (Parte 4)

Mi cabeza aún da vueltas, mis piernas están pesadas, mis brazos adormecidos, mis ojos se sienten felices en la completa oscuridad. Con mi sentido auditivo agudizado escucho unos suaves y lentos pasos, parecen de algún animal, no sé que será pero los siento cada vez más cerca y cerca. Fingí estar muerto para así quien sabe, pasar desapercibido y eso que está aquí conmigo no me considere. Fallé, un animal peludo se acerca a mi tomo el olor de mi rostro y maúlla, es un gato, un pequeño gatito que me acompaña en mi fría, extraña y temerosa soledad. Me acaricia y me da su fuerza para pararme y seguir. No sé la razón del porque me sentía cada vez más fuerte por la presencia de este animal, pero logre pararme  y moverme como si nada. Que felicidad en ese momento, pero desapareció al momento en cuando vi una luz de vela a unos diez pasos de mi, con una figura fantasmagórica en frente. Parece ser una mujer, y el gato me guía hacia ella. El miedo en mi desvanece de a poco y el instinto más primitivo me llama hacia esa extraña silueta marcada solo por la vela. Le hablo mientras camino a ella, pero no responde y cuando llego a su lado pongo mi mano en su espalda y las luces de todo el lugar se encienden, veo mucha gente en el lugar, extrañamente nadie me ve, es como si no estuviera, incluso cuando la gente está directamente a mi lado, que sensación más extraña, mi peludo compañero se me acerca y permanece a mi lado, mientras campanas suenan al fondo del lugar, como llamándolos a todos o incentivándolos a hacer algo. Mi segunda suposición era la correcta, todos se reúnen en el circulo hecho con sangre, una vez allí comienzas unos canticos extraños, en una lengua que no conozco, parecía ser latín, pero habían palabras que lograba comprender. Una muchacha vestida de blanco, la única con ese color en la habitación, es llevada al centro del círculo, su cara me parece familiar, es demasiado similar al rostro de la niña que vi en el segundo piso hace algún rato. Una vez que está en el medio, los canticos cesan, entra al círculo un tipo con una sotana negra azabache muy larga y de sus mangas toma un cuchillo, como esos cuchillos ceremoniales que se ven en las películas con gente primitiva o de sectas satánicas. Alza el cuchillo en frente de la muchacha y esta grita “No lo hagas primo, ¡no lo hagas!”, e instante seguido la apuñala directamente en el pecho, al lado del corazón, corro para detener el accionar de este tipo, pero no puedo entrar al círculo, una fuerza superior me lo impide, quedo imposibilitado de accionar. El cuchillo recorre el cuerpo de la mujer llegando hasta el comienzo de su estomago, el tipo tira el arma y con su mano arranca el corazón de la chica mientras dice algún tipo de oración y con eso las luces titilan, algunas se apagan y un fuerte viento sopla agitando las capuchas de los presentes, de todos menos de mí, yo solo lo escuche. Cuando la niña de blanco cayó al piso, el viento dejo de soplar, las luces se quedaron quietas y solo silencio se escuchaba. En ese preciso momento las luces se apagaron y aparecí nuevamente con mi mano en la espalda de la mujer a la luz de la vela.

“¿Qué ha pasado?”, le pregunté, “Solo viste lo que ha alguna vez paso en este lugar”, me respondió con una fría voz. Me dijo que esa era la explicación de todo lo que pasaba en este lugar, y que ella estaba condenada a contar la historia hasta que alguien encontrara las respuestas necesarias para curar el mal que habita en este lugar. Le pregunte que porque no se iba dado que yo daría las respuestas, o las hallaría, encontraría al culpable y todo pasaría. Me dijo que su alma solo descansará cuando ya no haya oscuridad.

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